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Archive for the ‘Pintura y Literatura’ Category

Pequeño Árbol.

Alfredo Rodriguez
Me gustaria tener unos mocasines de piel de venado tan suaves como los de Pequeño Árbol. Me contó que se los hizo Abuela. También su pantalocito y camisa de piel se los hizo ella. Era una Cheroquí de pura cepa. Abuelo era mestizo, pero aprendió de su madre, Ala Roja, la Ley de los cheroquíes y así se lo enseñó a su nieto. “Pequeño Árbol, solo debes cazar o pescar lo justo y necesario que necesites para vivir y debes aprender que todos son tus hermanos, la montaña, el rio, los árboles y todos los animales.” Él enseñó a Pequeño Árbol a caminar por el bosque sin hacer ruido. Abuela también, ella era tan silenciosa que no la veias hasta que la tenias delante de tus narices. También enseñó a Pequeño Árbol a recolectar raices con las que hacia sus jarabes. Abuelo, también le enseñó su oficio de destilador de whisky, según él, todo hombre debe tener un oficio y sentirse orgulloso de él.  Pequeño Árbol me dijo que un domingo encontró un cuchillo de hoja larga en el lugar donde se sentaba en la iglesia. Se lo habia dejado allí Willow John, así es como hacen regalos los indios, lo dejan en algún lugar para que los encuentres. Willow John era mayor que Abuelo e igual de alto. Todos los domingos se encontraban en la iglesia, Abuela, Abuelo, Pequeño Árbol y él, sin decir palabra se abrazaban durante largo rato. Después de los oficios se internaban en la arboleda y comian juntos y se contaban como les habia ido a lo largo de la semana.
Pequeño Árbol me aseguró que el tiempo que vivió con Abuela y Abuelo en la cabaña del bosque fué la época más feliz de su vida. Hasta que llegaron los de servicios sociales y dijeron que el niño no podia seguir allí. Lo llevaron lejos a un internado para huerfanos. Cada tarde se sentaba bajo un viejo roble y hablaba con él, el árbol le dijo que llevaria a través del viento a los árboles de la montaña el mensaje de que él estaba allí. Por las noches comtemplaba la estrella del Can Mayor, y podia comunicarse con los Abuelos. Así podia ir de nuevo de caza con Abuelo y los podencos, con Abuela a sus paseos para que le enseñase su lugar secreto y charlar con Willow John de los pocos zorros que quedaban. Fué él, Willow John, quien se presentó un día después de mucho caminar, y nunca supo Pequeño Árbol que le diria al viejo reverendo director del centro, pero se lo llevó de vuelta a casa. Allí permaneció hasta que Abuela y Abuelo partieron para el largo y último viaje.

Texto. María Márquez
Basado en  el libro “La estrella de los Cheroquíes” de Forrest Carter

Pinturas de Alfredo Rodriguez. México, 1954.
Alfredo Rodriguez. 1

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