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En el Molino Rojo. El baile. Henri DeToulouse-Lautrec, 1889-90

En el Molino Rojo. El baile. Henri DeToulouse-Lautrec, 1889-90

En el barrio rojo de Pigalle en el boulevard de Clichy, al pie de Montmarte, en 1889 se inaugura el cabaret más famoso del mundo, inmortalizado por los dibujos del pintor y cartelista Toulouse – Lautrec, Le Moulin Rouge.
Cuna del can – can francés, este templo de la bohemia reunía y mezclaba en sus salas a todas las clases sociales.
Un enorme molino rojo en el exterior daba la bienvenida y adentro tenia una gran pista de baile y un pequeño escenario para la orquesta, ya que el espectáculo se desarrollaba por todo el local.

Henri de Toulouse -Lautrec (1864 -1901) nacido en el seno de una familia de la nobleza, padecía una enfermedad congénita que se manisfestó en una gran debilidad ósea, padeciendo roturas de huesos en ambas piernas, lo que le impidió crecer más allá de 1, 52 de estatura y llegandole a deformar los rasgos de la cara.

En 1882 se trasladó a París para comenzar su formación como pintor y en 1884 crea su propio taller, alternando su tiempo entre museos y galerías de arte y visitas a los cafés, circos y salas de fiesta, proporcionándole los temas predilectos para sus dibujos.
Los dueños de los cabarets, entre ellos el Moulin Rouge, le pedian que dibujara carteles para promocionar sus espectáculos, convirtiéndolo e inmortalizándolo en el cabaret más emblemático de París y tema preferido para sus pinturas durante una década.

Frecuenta a su vez burdeles y prostitutas a las que ve como seres marginales al igual que él, llegando a mudarse a vivir a un burdel. Toda esa fascinación por el mundo de la noche y la prostitución le hace pagar un precio muy alto ya que con el tiempo llega a contraer la sífilis que junto con la bebida empiezan a destruirle la mente.
Todo ese mundo de los suburbios que le gustaba frecuentar, de extravagancias y vicios que retrataba en sus obras, fue un refugio para Lautrec, que sintiéndose rechazado por la nobleza y por su propio padre, en el ambiente de Montmartre pasaba desapercibido pudiendo dar rienda suelta a su bohemia.

Los problemas con el alcohol derivaron muchas veces en depresiones y neurosis además de un grave deterioro de su ya delicada salud, por lo que su familia tuvo que internarlo en un sanatorio mental en 1889 para intentar solucionar sus problemas con el alcoholismo y llevarlo un tiempo después a la casa de su madre, donde murió en 1901 con tan solo 37 años, pasando a la posteridad como el artista que retrató la vida de París a finales del siglo XIX.
Por el contrario que el incomprendido Vincent van Gogh, Toulouse – Lautrec, llegó a vender sus obras y fue reconocido, aunque radicó más su popularidad como ilustrador que por sus pinturas al óleo. Sus padres, que nunca aceptaron su modo de vida y su trabajo, años después de su muerte, depositaron sus obras en un museo en Albi, lugar donde nació el ‘petit’ Lautrec.

Moulin rouge - La Goulue (1891) Cartel publicitario

Moulin rouge – La Goulue (1891) Cartel publicitario de Toulouse – Lautrec

 

La Goulue arrivant au Moulin Rouge (1892)

La Goulue entrando al Moulin Rouge (1892) Toulouse – Lautrec

Dos mujeres bailando en el Moulin Rouge. Lautrec

Dos mujeres bailando en el Moulin Rouge. Toulouse – Lautrec

Au Moulin Rouge (1892)

Au Moulin Rouge (1892) Henri de Toulouse – Lautrec

Baile en el Moulin de la Galette de Pierre-Auguste Renoir.

Baile en el Moulin de la Galette de Pierre-Auguste Renoir.

El barrio de Montmartre se asienta sobre una colina en la que antiguamente (siglo XVII) había unos treinta molinos de viento. Era una población de viñedos, trigales y pasto para ganado, independiente hasta su anexo a Paris en 1860. A finales del siglo XIX la mayoría de estos molinos habían desaparecido y apenas quedaban un par. Le Moulin de la Galette es uno de ellos, Molino de la torta o pan de centeno, ya que los dueños del molino ofrecian a los visitantes una pequeña galleta de harina de centeno que ellos mismos elaboraban, junto con un vaso de leche.

Con el paso del tiempo se fue industrializando la zona  y los dueños decidieron ampliar el negocio y convertirlo en un bar con sala de fiestas y jardines, un lugar lleno de encanto donde acudian a divertirse los domingos, pequeños burgueses, obreros, soldados y prostitutas, convirtiéndose pronto en el lugar preferido de artistas, pintores y escultores, poetas y músicos que habitaban estudios de las calles cercanas.
Tenia un salón para el invierno y con el buen tiempo se celebraban los bailes al aire libre.
Durante años, muchos prestigiosos artistas, músicos y escritores, vivieron en este animado barrio y Montmartre vive su época de esplendor, la belle époque. La bohemia frecuenta el  Moulin de la Galette y lo plasman en sus obras, Pierre-Auguste Renoir, Henri de Toulouse-Lautrec, Vicent van Gogh, Pablo Picasso, Ramón Casas y Santiago Rusiñol, entre otros.

Moulin de la galette de Henri de Toulouse-Lautrec.

Moulin de la galette de Henri de Toulouse-Lautrec.

Le moulin de la galette de Vincent Van Gogh.

Le moulin de la galette de Vincent Van Gogh.

Moulin de la Galette de Picasso

Le Moulin de la Galette de Pablo Picasso

Moulin de Galette, Santiago Rusiñol.

Moulin de La Galette de Santiago Rusiñol.

Au Moulin de la Galette de Ramon Casas.

Baile en El Moulin de la Galette de Ramon Casas.

Au_Moulin_de_la_Galette

“Au Moulin de la Gallete” es una pintura al óleo realizada en Paris en 1982 por Ramón Casas (Barcelona, 1866 – 1932) Célebre por sus retratos y precursor del cartelismo artístico en Cataluña.

Junto al también pintor Santiago Rusiñol y el critico de arte y pintor Miguel Utrillo, Casas viaja a Paris en 1889. En esa etapa retrata los mismos personajes que Toulouse – Lautrec en el legendario Le Moulin de la Galette (Molino de la torta), un molino de viento del siglo XVII y posteriormente convertido en cabaret con una sala de baile ubicado en pleno corazón de Montmartre, cuna de los impresionistas y la bohemia parisina del siglo XIX.

La modelo del cuadro es Madeleine Boisguillaume perteneciente a una familia burguesa que al quedar huérfana de padre trabaja como modelo de artistas, algo muy mal visto en esos años. Por eso la obra también es conocida como “La Madeleine”

Al igual que Manet, Casas se sirve de los reflejos de los espejos para hacer de fondo en algunas paredes. La falda de la modelo está inacabada, ya que el pintor tuvo que viajar a Barcelona por motivos de salud. Ramón Casas la retrata sentada en una de las mesas de la sala de baile, un barracón que se utilizaba en los meses de invierno, cuando hacía demasiado frío para bailar fuera, con un puro en la mano y una copa de licor sobre la mesa. Su mirada entre triste y celosa parece fijarse en la pareja reflejada en la esquina del espejo.
Los cafés son uno de los motivos favoritos de la pintura que se realizaba en Paris en los últimos años del siglo XIX y una temática ligeramente escandalosa ya que representaba ambientes y personajes poco recomendables.

Ocurrió por aquel entonces que Suzanne Valadon, cuya belleza atraía a muchos artistas de los que fue modelo y de los que aprendió técnicas pictóricas posando, era amante de Miguel Utrillo y solia montarle bastantes escenas de celos. Un día se oyeron tiros en el Moulin de la Galette y no era otra que Suzanne, celosa.

Y fue esa anécdota la que inspiró a Ramón Casas a pintar esta obra que para los burgueses de fines del XIX, era una representación realista de uno de los aspectos más sórdidos de este tipo de locales ya que las mujeres “decentes” no iban solas a los bares y no fumaban puros ni bebían alcohol, pero él llevaba varios años viviendo en Montmartre, frecuentando sus tugurios, conociendo a sus gentes y simpatizando con su modo de vida, natural y sin prejuicios.

El cuadro se encuentra expuesto actualmente en el Museo de Montserrat en el Monasterio de Montserrat. Barcelona. Sus medidas son 117 cm × 90 cm.

Romance Sonámbulo.

Nostalgia_de_Granada‘Nostalgia de Granada’
***

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

–Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
–Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
–Compadre, quiero morir,
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
–Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
–Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
–¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

-Federico García Lorca- De su Romancero gitano, publicado en 1928.
***

Posiblemente uno de los romances más conocidos y bellos escritos por Lorca.

Una muchacha está esperando, en un balcón, a su amado, que es contrabandista y que huye, herido muy gravemente, junto a su compadre, el padre de la novia, de la guardia civil. Ella, tras esperarlo en vano, se ha suicidado arrojándose sobre el aljibe. Los hombres la encuentran muerta, y los guardias vienen a arrestarlos.

Plantea el tema del amor frustado que desemboca en la muerte y reúne los símbolos más significativos del mundo lorquiano. La repetida alusión al color verde ha tenido varias interpretaciones: Por un lado, el ‘verde’ lorquiano teñido de tintes trágicos, es el color de la muerte y del erotismo, según otros comentaristas está relacionado con el color de la piel de los gitanos o el verdín flotante del aljibe que refleja la cara aceitunada de la muchacha. Y esas ‘Grandes estrellas de escarcha’ ¡Qué manera tan bella de describir el fresco rocio de la mañana…O las ‘Trescientas rosas morenas que lleva tu pechera blanca’, qué bella metáfora y qué dimensión épica dan a las manchas de sangre de la herida del contrabandista.
En resumen, Lorca con su maestria en el manejo del lenguaje poetico, nos adentra en una atmósfera mágica y misteriosa, que no es otra cosa, sino la magia de la poesía.

 

Clavelina la gitana.‘Clavelina la gitana’

Gitana_con_granada‘Gitana con granada’

Bailaora_gitana.‘Gitana bailaora’
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Pinturas de George Owen Wynne Apperley (Inglaterra, 1884 – Tánger, 1960)

Después de un matrimonio frustrado y dos hijos, su esposa no compartia su pasión por el arte, el viajó solo a España y se estableció en Granada fascinado por el ambiente de la ciudad, sus costumbres y bellas mujeres y será en Granada donde vivirá su plenitud artística y personal. Allí conocerá a Enriqueta Contreras cuando ella tenia tan solo 14 años y que se convertiria en su musa y compañera sentimental y con la que tuvo otros dos hijos, Jorge y Enrique.
Los interiores costumbristas de este pintor son auténticos documentos etnógraficos, durante las décadas de los años veinte y treinta trabaja los mismos estilos que Romero de Torres y seduce al público con sus pinturas de bellas mujeres andaluzas. Declarado monárquico, abandona España con la llegada de la II República y se tralada a Tánger, a partir de ese momento su vida trascurre entre las dos ciudades, siempre conservó su casa y estudio de Granada. Muere en Tánger en 1960 habiendo recibido el reconocimiento de toda la sociedad de su época.
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Fuentes: Wikipedia y web ‘Cultura en Andalucía’

Una versión del Romance Sonámbulo por Ketama y Manzanita.

Bailaora-Flamenca-Museo-Sorolla‘Bailaora flamenca’ Joaquín Sorolla
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La Carmen está bailando
por las calles de Sevilla.
Tiene blancos los cabellos
y brillantes las pupilas.

¡Niñas,
corred las cortinas!

En su cabeza se enrosca
una serpiente amarilla,
y va soñando en el baile
con galanes de otros días.

¡Niñas,
corred las cortinas!

Las calles están desiertas
y en los fondos se adivinan,
corazones andaluces
buscando viejas espinas.

¡Niñas,
corred las cortinas!

Poema de Federico García Lorca.
Alegrías_by_Julio_Romero_de_Torres
‘Alegrías’ Julio Romero de Torres
George Owen Wynne Apperley (1884-1960)George Owen Wynne Apperley (1884-1960)Spanish Dancer Louis Icart 1929Spanish Dancer’ Louis Icart, 1929.

Baile en una venta.Rafael Benjumea.1850
‘Baile en una venta’ Rafael Benjumea.1850

Feria de Abril

Pasó montado a caballo
cuando lo vi desde lejos,
el me miró de soslayo
bajo el ala del sombrero
y yo seguí por mi lado
cogiendo un paso ligero.
 
¡Ay madre como miraron aquellos ojazos negros!
 
Caireles de terciopelo
en el chalequillo corto,
estrellas en la mirada
que me deslumbran de pronto…
y es tanto el calor que siento
que sin querer me sonrojo.
 
Madre, ¡que su mirada me levantó aquél sofoco!
 
Notó lo que yo sentía
y se bajó del caballo
sin soltarse de la brida
para decirme un halago;
al requiebro y la sonrisa
sin pensarlo… yo me paro.
 
¡Y madre!, cómo latía mi corazón desbocado.
 
Era en la feria de Abril
cuando me invita, y le acepto
el ir montada en la grupa
de su caballo al paseo,
con mi traje de flamenca
y con mi flor en el pelo. ¡Que no sabes madre tú, como son sus ojos negros!
***

Poema ‘Feria de Abril’ de María Ángeles Asensio Val.
Natural de Teruel y criada en Andalucía, estudió bachillerato en el internado Santo Ángel de Sevilla donde se inicia en solfeo, piano, y poesía. Durante años, ha pertenecido al Centro poético José Hierro de Madrid, hasta que se trasladó a Córdoba donde se integra en la asociación literaria Wallada del Real Liceo de Córdoba.

Ha escrito y colaborado en varios libros, cómo: Antología poética, Con las manos en el semblante, Vigilia poética, entre otros.

Fuentes: Cordobapedia y Poetas Andaluces.

El piropo. Francisco Soria Aedo‘El piropo’ Francisco Soria Aedo

'Sevillana en su patio' Diego López, 1918. Museo de Bellas Artes de Sevilla.‘Sevillana en su patio’ Diego López, 1918. Museo de Bellas Artes de Sevilla.

 

Jesús Helguera. MéxicoObra de Jesús Helguera. México

 

Enriqueta con toca de madroños.George Owen Wynne Apperley.‘Enriqueta con toca de madroños’ de George Owen Wynne Apperley.

 

Danza gitana en la terraza. Zuloaga.‘Danza gitana en la terraza’ I. Zuloaga.

George_Owen_Wynne_Apperley_La_saeta

“La saeta” de George Owen Wynne Apperley, 1884 – 1960. Pintor inglés que vivió durante muchos años en la ciudad de Granada (Andalucìa, España)
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¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Poema de Antonio Machado. (Sevilla, 1875 – Francia, 1939)
***

Velázquez

“Cristo crucificado” de Diego Velázquez. Conservado en el Museo del Prado desde 1829

La saeta. Romero de Torres.
“La saeta” Obra de Julio Romero de Torres

Sevilla - Los nazarenos por Joaquin Sorolla.

“Sevilla – Los Nazarenos” Obra de Joaquín Sorolla

Gonzalo Bilbao Martínez.


Obra de Gonzalo Bilbao Martínez. Pintor costumbrista. Sevilla, 1860 – Madrid, 1938

Raquel Meller por Romero de Torres.
“Raquel Meller – Semana Santa” Julio Romero de Torres.